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 Salud:

Prevención del VIH-SIDA

Cuando una persona adquiere el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana), se convierte en seropositiva o portadora del virus del SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida). Aunque por el momento no haya desarrollado la enfermedad, sí puede transmitir el virus a otras personas.

 Al igual que los demás virus, el VIH no sobrevive de forma independiente en el organismo, sólo puede vivir en el interior de una célula. En concreto, el VIH ataca a los Linfocitos T4 y paraliza las defensas. El proceso de infección por VIH es lento.

Etapas de la Enfermedad

- Periodo asintomático. Pese a ser portadora, la persona se siente sana y no padece signos externos de infección por VIH.

- Inmunodepresión crónica. Cuando el sistema inmunológico de la persona seropositiva empieza a experimentar un descenso de sus defensas.

- SIDA. La persona infectada empieza a sufrir una serie de enfermedades y  trastornos conocidas en su conjunto como SIDA (infecciones graves, algunos cánceres y afecciones neurológicas).

Tanto las personas seropositivas como las personas con SIDA portan el virus en sus células y pueden transmitir la infección.

El virus del SIDA se encuentra en todos los fluidos del organismo de una persona portadora del VIH o seropositiva: sangre, saliva, semen, secreciones vaginales, lágrimas, orina, etcétera.

Sin embargo, los únicos capaces de transmitir el VIH en cantidad suficiente son la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna, ya que el resto de fluidos se encuentran en cantidad mínima y por ello, no pueden transmitir la infección.

Las tres vías de transmisión del VIH son: sanguínea, madre-hijo/a y sexual

Transmisión Sanguínea:

 Esta transmisión se produce cuando la sangre infectada entra en el torrente sanguíneo de otra persona ante situaciones como el uso compartido de agujas (tatuajes, pearcing...), jeringuillas, objetos cortantes y enseres de higiene personal (cuchillas de afeitar, cepillo de dientes, etcétera), contaminados por VIH.

 La mejor prevención de contagio por vía sanguínea pasa por NO compartir agujas, jeringuillas o cualquier otro material para pincharse. Se debe utilizar una jeringuilla nueva en cada inyección.

 Con los pearcing, tatuajes, depilación eléctrica o acupuntura es fundamental asegurarse de que se emplean equipos nuevos o esterilizados.

 Asimismo, es fundamental NO compartir objetos de aseo personal (cuchillas de afeitar, cepillo de dientes).

Transmisión Madre-Hijo:

 Una mujer seropositiva tiene entre un 20 y un 40 por ciento de posibilidades de tener un hijo/a infectado/a. Puede transmitir el virus por vía sanguínea durante el embarazo (a través de la placenta), en el parto y a través de la leche materna.

 La mejor forma de evitar la transmisión del VIH al bebé es evitar el embarazo. Las mujeres portadoras del VIH deben consultar con especialistas antes de quedarse embarazadas.

La mujer embarazada seropositiva debe saber que:

- Existe la posibilidad de interrumpir voluntariamente el embarazo dentro de las 22 primeras semanas de gestación acogiéndose a los supuestos legales.

- El tratamiento farmacológico disminuye el riesgo de transmisión del VIH al feto.

- Es aconsejable practicar el parto por cesárea.

- Es recomendable no dar de mamar al niño/a.

Transmisión Sexual:

En la vía sexual, la transmisión del VIH se produce en las siguientes relaciones sin protección:

  - Penetración vaginal o anal.

  - Relación buco-genital (si hay lesiones en la boca o en    los genitales, se ingieren secreciones o se mantienen     en la boca).

 Una sola práctica sexual de riesgo basta para transmitir el VIH. La posibilidad de contraer la infección aumenta con el número de veces. Tanto el hombre como la mujer pueden transmitir el virus a sus parejas.

Riesgo en las prácticas sexuales:

 - Penetración (anal o vaginal) sin preservativo. Riesgo muy alto.

 - Relación buco-genital sin preservativo. Riesgo posible (si hay lesiones en la boca o en los genitales, se ingiere el semen o se mantiene en la boca).

 - Masturbación recíproca. Sin riesgo (si no hay lesiones en las manos y los genitales).

 - Besos, caricias, abrazos, frotamientos, masajes. Sin riesgo.

 La mejor prevención pasa por el uso del preservativo (masculino o femenino) en las relaciones con penetración y la realización de la prueba del VIH, para todas las mujeres embarazadas o que deseen estarlo, las personas que hayan mantenido relaciones sexuales sin protección con parejas ocasionales o desconozcan si están infectadas por el virus del SIDA. La prueba es gratuita y confidencial en cualquier centro sanitario público. También se puede realizar de forma anónima en centros como los de planificación familiar.

 

 Salud:

Prevención de Accidentes de Tráfico


Los efectos del alcohol

 

 

sobre el organismo humano se conocen bien. El alcohol produce una depresión no selectiva del sistema nervioso central, deteriorando la función psicomotora, la percepción sensorial (vista y oído), modifica el comportamiento de la persona, etc. En general, los efectos del alcohol son directamente proporcionales a su concentración en sangre. Los efectos del alcohol pueden agruparse en tres grandes grupos:

 

 

 

 

Efectos sobre la función psicomotora y sobre las capacidades de el/la conductor/a.

 

 

El alcohol aumenta el tiempo de reacción y produce importantes efectos sobre la coordinación bimanual y sobre la atención. Se altera la capacidad para juzgar la velocidad, la distancia y la situación relativa del vehículo, así como la capacidad para hacer frente a una situación inesperada.

 

 

Efectos sobre la visión.

 

 

La acomodación y la capacidad para seguir objetos con la vista se deterioran, incluso con niveles de    alcohol en sangre bajos. Se altera la visión periférica y se retrasa la recuperación de la vista después de la exposición al deslumbramiento.

 

 

Efectos sobre el comportamiento y la conducta

 

 

El alcohol produce un efecto de sobrevaloración de la persona dando lugar a una mayor seguridad en sí mismo. Esto, unido al deterioro de las funciones cognitivas, ocasiona un mayor riesgo de accidente. Por otra parte, el alcohol puede alterar la conducta-comportamiento, y bajo sus efectos son frecuentes las reacciones de euforia, agresividad, conductas temerarias, etc.

 

 

 

 

 

La relación entre alcohol y accidentes de tráfico

La relación entre alcohol y accidentes de tráfico

 

 

 

En nuestro país, las personas fallecidas en accidentes de circulación, en el 50 % de los casos se detecta consumo de alcohol, y en más del 30% de ellos concentraciones superiores a 0.5 gr/l.

 

 

Los efectos del alcohol sobre las distintas funciones relacionadas con el rendimiento psicomotor y la capacidad para conducir, así como el riesgo de sufrir un accidente de tráfico, varían según la edad, forma de consumo de alcohol (habitual, esporádico), la experiencia en la conducción e incluso según el tipo de colisión (sólo un vehículo o colisión múltiple).

A medida que aumenta la alcoholemia aumenta el riesgo de verse implicado en un accidente de tráfico. En los/as conducto-res/as inexpertos/as y en los/as que beben con poca frecuencia, el aumento del riesgo de accidente comienza con unos niveles mucho más bajos de alcohol en sangre, mientras que para los/as conductores/as más experimentados, y aquellos/as que beben de manera habitual, son necesarios niveles más elevados.

 

 

Los/as jóvenes, por distintas circunstancias (conductores/as inexpertos/as, consumos elevados de alcohol, conducta desinhibida, etc.) son más vulnerables. Se estima que el riesgo relativo de sufrir un accidente mortal en los/as conductores/as con niveles de alcohol en sangre de 80 mg/100 ml es máximo entre los/as jóvenes de 18-19 años (70 veces).

Por otra parte, el alcohol contribuye en la gravedad de las lesiones. Tras un accidente de tráfico, el/la ocupante de un vehículo que se encuentre bajo los efectos del alcohol tiene tres veces más  posibilidades de padecer lesiones mortales que quién esté libre de alcohol, a igual circunstancias del accidente.

 

 

 

 

 

Mitos sobre  el alcohol y la conducción.

Mitos sobreel alcohol y la conducción.

 

 

 

Existen una serie de mitos y falsas creencias con relación al alcohol y la conducción de vehículos que nada tienen que ver con la realidad. Algunos ejemplos serían:

 

 

"No hay peligro si estoy por debajo del límite legal".

 

 

Totalmente falso. Con niveles de 0.15-0.2 gr/l de alcohol en sangre ya empieza a observarse deterioro de la función psicomotora, y existe un mayor riesgo de accidente. Esto se pone especialmente de manifiesto en los conductores/as noveles.

 

 

"Dos personas que beben lo mismo tendrán la misma concentración en sangre".

 

 

Falso. La concentración de alcohol en sangre depende directamente de la cantidad de alcohol consumida: a mayor cantidad de alcohol consumida mayor cantidad de alcohol en sangre. Sin embargo, el nivel de alcohol en sangre se ve influenciado por el peso, el sexo ... De hecho, las personas de mayor peso y los varones presentan menores niveles de alcohol en sangre.

 

 

“Y a la mañana siguiente, ¡positivo!".

 

 

Esto comienza a ser más frecuente debido a las grandes cantidades de alcohol que algunas personas consumen durante los fines  de semana. En  estos  casos  puede ocurrir que incluso después de haber dormido ocho horas, los niveles de alcohol en sangre sean todavía superiores al límite legal. Máxime cuando algunos/as, para contrarrestar los efectos de la resaca, comienzan el nuevo día bebiendo alcohol.

 

 

"¡Un café, una cabezadita, y como nuevo!".

 

 

Muchas personas tienen la creencia errónea de que el tomar un café o un té les va a contrarrestar los efectos del alcohol. Nada más lejos de la realidad, ya que los efectos del alcohol están en relación directa con los niveles de alcohol en sangre, y ni el café, o darse una ducha, o dormir un poco son capaces de alterar estos niveles de alcohol en sangre.



 
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