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PRIMEROS PASOS
El movimiento vecinal andaluz nació en plena dictadura luchando por las libertades y los derechos que el régimen franquista no reconocía. Con la llegada de la transición sufre una adaptación acorde a la nueva situación a la que se enfrenta y se convierte en la fuerza social que, con mayor ilusión, abandera la participación ciudadana.
La CAVA fue poco a poco modelando y dando forma a la organización, creando nuevos órganos internos adaptados a sus necesidades. El 4 de septiembre de 1993, los integrantes del movimiento vecinal andaluz daban otro paso en la organización: el Consejo Vecinal Constituyente, que se incorporaba desde ese momento como órgano vital en la Confederación.
Poco a poco, se va creciendo en infraestructuras, presupuesto económico y en personal cualificado y se especializa como organización social prestadora de servicios. A medida que la actividad va creciendo, aparece la necesidad de dividir y especializar las tareas. Surgen así las vocalías que en la actualidad son cinco: Acción Social, Medio Ambiente, Urbanismo y Vivienda, Formación, Voluntariado e Inmigración.
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