Cuando las Instituciones decidieron abrir sus puertas para salir, comprender el entorno y comprometerse con sus problemas, la ciudad permaneció a un lado. El medio ambiente se identificó entonces con los espacios naturales, los bosques, los ríos, las montañas... Los problemas ambientales empezaron a preocuparnos, pero a distancia.
Poco a poco, se hace evidente el papel tan decisivo que juegan los núcleos urbanos en la evolución del desarrollo: en ellos se planifica, se organizar, se toman decisiones ..., y al frente de todo ello, como principales protagonistas, las personas.
Se comienza así a mirar la ciudad.
El crecimiento de las mismas se dispara y la mayoría de la población se instala en ellas. Criterios y perspectivas funcionalitas, así como actividades básicamente mercantilistas producen situaciones donde paradójicamente son difíciles la vida y las relaciones de convivencia: masificación, exceso de tráfico, contaminación, ruido, estrés, aislamiento, soledad...; condiciones que producen a veces desequilibrios sobre las personas, originando tensiones, alienación, marginación, así como comportamientos de desajuste social,....
Pero las actividades y el funcionamiento de la ciudad no afectan sólo a sus habitantes. En ellas se producen gran cantidad de residuos y se consume buena parte de los recursos existentes en el mundo, provocando importantes desequilibrios ecológicos en el entorno. Nuestra casa nuestro planeta, comienza así a ser un lugar incómodo y mal gobernado.
Nos encontramos pues con una situación dialéctica: el desarrollo, los avances tecnológicos ..., nos permiten disponer de gran cantidad de medios eficaces, pero no siempre son utilizados de forma racional. Estos avances no han ido acompañados de una adecuación de los modelos éticos de actuación e intervención en el entorno y la mayoría de las veces no valoramos las repercusiones y consecuencias de su uso en el medio.
Por todo ello desde la Confederación de Asociaciones Vecinales de Andalucía, creemos que las personas, el lugar donde viven, junto con su cultura (valores ideas, historia, ciencias, tecnología, economía, política...) son una parte más del medio ambiente, pero una parte importante, que puede pensar y modificar su forma de intervenir en él.
Por ello la mayoría de las acciones desarrolladas por la CAVA van dirigidas a nuestros vecinos y nuestras vecinas, y a través de la Concienciación y de la Educación Ambiental buscamos que estos comprendan la naturaleza compleja del Medio Ambiente resultante de la interacción de aspectos biológicos, físicos, sociales y culturales.
Es decir, a través de la Educación Ambiental y las distintas actividades que desarrollamos, facilitamos a la ciudadanía y colectivos los medios para poder interpretar la interdependencia de esos elementos en el espacio y en el tiempo, con el fin de incitar a una utilización más reflexiva de los recursos para poder asegurar una satisfacción de las necesidades de generaciones futuras.
Campaña "¿Inodoro o Contenedor?"
El inodoro se ha convertido en uno de los grandes consumidores de agua de los hogares andaluces. Las cifras no mienten cuando nos dicen que por cada vez que se utiliza el inodoro, son entre 8 a10 litros de agua necesarios para la eliminación de residuos. Así se calcula que el 40% del agua consumida por un hogar baja por el inodoro.Desde
la Confederación de Asociaciones Vecinales de Andalucía, somos concientes de que la ciudadanía no se hace las siguientes cuestiones para reflexionar sobre el uso del inodoro en nuestros hogares: ¿Cuantas veces tiramos de la cadena del inodoro a lo largo de un día?, ¿Qué cantidad de agua consumimos, cada vez que hacemos este gesto?, ¿Y si lo multiplicásemos por los días de un año?...
Los cambios de hábitos de aseo en el baño han cambiado en las últimas décadas, utilizado en nuestra higiene personal gran cantidad de materiales celulósicos, que en la mayoría de las ocasiones arrojamos al inodoro. Se puede estimar que por un inodoro pueden bajar 200.000 toneladas de estos productos, que acaban atascando los filtros de las depuradoras, o contaminando nuestros ríos. Por este motivo, es muy importante controlar qué tiramos al inodoro.
Pero, se tiene que tener en cuenta que el inodoro es uno de lospeores sistemas de eliminación de residuos. De hecho, no hace otra cosa que disolver con agua los residuos, de tal forma que contribuye a dispersar productos que no siempre se degradan, sin dejar de consumir importantes cantidades de agua.
El inodoro no es un agujero mágico para deshacernos de todo aquello que nos molesta, por ello desde
la Confederación de Asociaciones Vecinales de Andalucía, conjuntamente con
la Agencia de Medio Ambiente y Agua, hemos desarrollado esta campaña para recordar a la ciudadanía andaluza la necesidad de las buenas prácticas ambientales en nuestra vida cotidiana y en especial en el buen uso de agua y del inodoro.
Catálogo editado por Mujeres Vecinales de Andalucía dentro del Programa "La perspectiva de género en la Estrategia Andaluza de Educación Ambiental y el Programa Ciudades 21".